Editorial: Los vencedores imponen exigencias y reconfiguran mapa político mirando a las presidenciales

La reconfiguración del mapa político ya comienza a despejare, tras el fallido acuerdo para inscripción de primarias entre el PS con el FA y PC.

Los vencidos se deben someter a las exigencias de los vencedores y el bloque PS-PPD-DC-PR debió rendirse de a poco en una frenética jornada. El candidato PPD abandono su candidatura, la DC bajó a la senadora Ximena Rincón, parecía que el camino estaba abierto.

Pero, desde el Frente Amplio habían tomado nota de los recados enviados por el PPD sólo una semana atrás en los que anunciaban que no estaban dispuestos a ir a una primaria con ellos.

En tanto, la Democracia Cristiana, en un extensa Junta Nacional, finalmente decidió no presentar candidato, esto si después de la renuncia de su presidente, a quien apuntaron muchos como gran responsable del desastroso resultado electoral.

Así las cosas no quedó otra opción que unir fuerzas al Partido Socialista, para entrar en las primarias junto al PC y FA. En principio  las fuerzas frenteamplistas habían invitado a los socialistas a su primaria, pero al recibir Paula Narváez la adhesión del PPD, comenzó a tambalear la posibilidad de unas primarias amplias de la izquierda.

No sólo se acordaron de los recados, sino que al revisar sus propias pretensiones en las próximas elecciones, no había mucho espacio para negociar listas parlamentarias, y eso es muy importante porque gran parte de los cimientos de alianzas electorales es la conformación de listas.

Los ganadores no deben negociar, se deben a sus electores y deben ser fiel a todo evento a sus principios. Desde el PC y FA consideraron que esta alianza era oportunista, porque quienes pretendían incorporarse a las primarias han sido protagonistas durante los últimos años de la llamada «vieja política»,  quienes no han sido capaces de representar abiertamente a la ciudadanía en sus propias aspiraciones.

El estallido social no sólo dejó huellas profundas en el oficialismo, sino que abrió la puerta a un proceso de clarificación de posiciones, donde es la ciudanía quien no admite definiciones claras.

Es el pueblo quien deberá juzgar en las urnas, si los vencedores han sido fieles y cumplen sus promesas de campaña, está por comenzar el desafío más importante de la historia del país, sacar adelante la Convención Constituyente, que fue la instancia real donde se midió la sintonía de la ciudadanía con algún sector político. Y el resultado fue claro, una derrota absoluta de la derecha junto al bloque PS-PPD-DC -PR.

Y ese es el capital político que han defendido Gabriel Boric, Daniel Jadue y Catalina Peréz, se deben a quienes creen en cambios de verdad, de estilo y de fondo, además por cierto de rostros, como lo reflejó la elección de los constituyentes.

No se debe dejar de lado la figura de  Yasna Provoste, la senadora por Atacama presidenta del Senado, quien asumió un rol institucional con una fuerza y claridad digna de elogio. Su partido le pidió ser candidata, y la senadora con mucha claridad política lo rechazó, es sin duda una ganadora, que supo distanciarse  a tiempo de las pretensiones de su propio partido, y expresar con claridad que lo que necesita la «vieja política» es tiempo, para reflexionar, mirarse al espejo, aceptar las derrotas, y reconocer los errores.

Una semana en que la izquierda comenzó a sacudirse de sus propios fantasmas, a dejar atrás las famosas cocinas, y entró en un camino, sin retorno, en el que algunos llegarán antes con sus discursos a la calle, en tanto otros sólo se escucharán a si mismos.

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