Valparaíso, 03 de Marzo de 2026.- El también presidente de la Comisión de Economía presentó una Reforma Constitucional que fija tiempos máximos para que la Cámara revisora tramite proyectos de ley, evitando así que iniciativas aprobadas queden paralizadas por años entre la Cámara de Diputados y el Senado.
En lo que podría denominarse una de sus últimas gestiones parlamentarias, el diputado Víctor Pino, quien próximamente asumirá como nuevo Delegado Presidencial por la región de Coquimbo, presentó un proyecto de Reforma Constitucional para terminar con una práctica silenciosa pero dañina, como son los proyectos de ley que, tras ser aprobados por una Cámara, quedan “durmiendo” de manera indefinida en la otra. Se trata de una propuesta que establece un plazo máximo de tres años para que la Cámara revisora se pronuncie y de no hacerlo, el proyecto en cuestión podría seguir su curso, evitando así que por inacción quede congelado.
“Hoy tenemos iniciativas que llevan más de diez, quince e incluso más de veinte años en tramitación. Para mi eso no es un debate democrático, es claramente un estancamiento originado por la desidia de algunos parlamentarios”, señaló el legislador por la región de Coquimbo.
Actualmente, la Constitución no fija plazos para que una Cámara revise un proyecto aprobado por la otra, lo que en la práctica, ha permitido que miles de propuestas queden archivadas, sin votación ni una decisión clara, afectando directamente a las personas que esperan soluciones concretas a través de estas iniciativas.
Con la reforma propuesta por el diputado Pino, se incorporaría un nuevo artículo a la Constitución, con lo que se propone que transcurrido un plazo en el que las iniciativas no se tramiten, se entenderá su aprobación sin cambios, por lo que volverá a la Cámara de origen, la que tendrá 30 días para decidir si se aprueba definitivamente o se rechaza. De ser aprobada, pasaría al Presidente de la República para su promulgación o eventual veto. Además, esta norma se aplicaría también a los proyectos que hoy ya se encuentran entrampados en el segundo trámite, permitiendo así que se destraben iniciativas que llevan pendientes desde hace años.
En ese sentido, el diputado Víctor Pino explicó que “con esta medida no buscamos apurar el debate ni limitar la discusión, sino más bien ordenar el actual proceso legislativo y que el Congreso actúe de manera más eficaz, porque la ciudadanía nos elige para tomar decisiones y eso no se ve reflejado debido al estancamiento que hoy existe. Por eso, estoy firmemente convencido en que poner plazos acotados es una señal que debemos dar como parlamentarios, además de una fórmula para fortalecer un trabajo más coordinado entre ambas Cámaras, lo que ahora lamentablemente no existe”, concluyó el legislador.









