Tras realizarse exámenes para detectar el virus, en muchos pacientes se hallaron otras enfermedades. Los casos sospechosos pasaron de 906 a 116 en la República Democrática del Congo.
Ginebra, 02 de Junio de 2026.- La Organización Mundial de la Salud (OMS) redujo drásticamente este martes su conteo de casos sospechosos de ébola en la República Democrática del Congo de 906 a 116, a los que se suman otros 15 en Uganda. Esta caída se produjo gracias a que se descartaron muchos casos tras practicarles pruebas médicas que confirmaron que se trataba de otras enfermedades con síntomas similares.
Los casos confirmados en la RDC se elevan a 321, mientras que los fallecidos son 48, agregó en rueda de prensa el portavoz de la OMS, Christian Lindmeier. Entre los cientos de casos sospechosos de ébola registrados en las últimas semanas «hubo algunos que finalmente resultaron ser malaria o meningitis», indicó el portavoz para explicar la fuerte reducción en el número de posibles contagios.
«Los casos sospechosos son una instantánea de un momento concreto; en cambio, los confirmados son una cifra acumulativa, el número crecerá con más o menos velocidad», subrayó. El vocero destacó que «cualquier persona que sea detectada por la vigilancia o que acuda a un centro de salud con síntomas que puedan parecerse al ébola» se contabiliza como sospechoso durante el brote, a la espera de los resultados de las pruebas.
Síntomas similares a la gripe
Lindmeier también destacó que el número de recuperados en la RDC se eleva a seis e indicó que en la vecina Uganda los casos confirmados son nueve, con un fallecido, aunque las autoridades ugandesas reportaron seis contagios más este martes, por lo que el total en el país llega a 15. Las personas infectadas con Bundibugyo, la cepa del ébola responsable del brote, presentan inicialmente síntomas similares a los de la gripe, la malaria o la fiebre tifoidea, lo que puede retrasar su detección.
El brote fue declarado el 15 de mayo en la provincia de Ituri, una región en conflicto en el noreste de la RDC, un país con más de 100 millones de habitantes y uno de los más pobres del mundo. Sin embargo, se cree que el virus, que se transmite por contacto estrecho y fluidos corporales y puede causar una fiebre hemorrágica mortal, llevaba semanas propagándose de forma silenciosa antes de esa fecha.
Pugnas entre comunidades y la desconfianza de muchos ciudadanos en los servicios médicos prestados por el Estado y organizaciones no gubernamentales han propiciado directa e indirectamente la multiplicación de los casos de sarampión y fiebre hemorrágica del Ébola en la República Democrática del Congo (RDC). Al menos 1.500 personas han muerto en lo que va de año al infectarse con el virus que causa el sarampión, según las autoridades sanitarias locales, y 1.479 han fallecido en el marco de la actual epidemia de ébola en el noreste del país africano; 2.204 personas presentan infecciones con el virus que causa la fiebre hemorrágica.
El brote más reciente de ébola –registrado desde agosto de 2018 en las provincias de Kivu del Norte e Ituri– es el más letal en la historia de RDC y el segundo del mundo por muertes y casos, tras la epidemia que se presentó en África Occidental en 2014. El control se ha visto dificultado por el rechazo de algunas comunidades a recibir tratamiento, los desplazamientos humanos masivos causados por conflictos entre comunidades y la inseguridad en la zona, donde actúan grupos armados y milicias rebeldes que han atacado centros de atención a pacientes de ébola. No obstante, más de 138.300 personas han sido vacunadas desde el 8 de agosto de 2018.
Tensa calma
Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) decidió no declarar la epidemia de ébola en RDC como emergencia sanitaria internacional el pasado 14 de junio, sí alertó sobre los riesgos de infección en la región tras la aparición de los primeros casos en la vecina Uganda. El Ministerio de Sanidad de Uganda confirmó la semana pasada dos muertes por ébola –un niño y una anciana que habían cruzado a Uganda desde RDC con otros familiares– de los tres casos confirmados en su territorio. «Necesitamos invertir en preparativos” para combatir la enfermedad, afirmó el director general de la OMS, el etíope Tedros Adhanom Ghebreyesus.
Ghebreyesus se reunión el 17 de junio con el presidente Uganda, Yoweri Museveni. El brote de ébola más devastador a nivel mundial fue declarado en marzo de 2014, con casos que se remontan a diciembre de 2013 en Guinea-Conakri. Luego aparecieron brotes en Sierra Leona y Liberia. Casi dos años después, en enero de 2016, la OMS proclamó el fin de esa epidemia, en la que murieron 11.300 personas y más de 28.500 fueron contagiadas. Estas cifras podrían ser conservadoras, enfatizaron expertos de la ONU. El virus del ébola se transmite a través del contacto directo con la sangre y los fluidos corporales portadores del virus. La fiebre hemorrágica provocada puede llegar a alcanzar una tasa de mortalidad del 90 por ciento si no es tratado a tiempo.








