Nutricionistas: Un rol clave en la recuperación de pacientes críticos

En el marco de la conmemoración de su día, el Hospital San Pablo de Coquimbo destacó la importante labor que realizan estos profesionales en las Unidades de Cuidados Intensivos.

Coquimbo, 07 de Mayo de 2026.- Cuando un usuario ingresa a la Unidad de Paciente Crítico (UPC), muchas veces no puede alimentarse por sí mismo. Detrás de cada decisión sobre su nutrición, hay un equipo que busca sostener su cuerpo en uno de los momentos más complejos de su vida.

En este proceso, las nutricionistas del Hospital San Pablo de Coquimbo cumplen un rol esencial. Forman parte del equipo multidisciplinario de la UPC junto a los médicos, enfermeras, kinesiólogos, fonoaudiólogos y otros profesionales.

Su trabajo comienza con una evaluación constante del estado nutricional, considerando indicadores clínicos, metabólicos y funcionales. A partir de ello, diseñan planes de alimentación personalizados que se ajustan día a día según la evolución del paciente, su diagnóstico y su tolerancia a las distintas vías de alimentación, ya sea oral, enteral o parenteral.

“El inicio de la alimentación precoz ayuda a mejorar la recuperación, disminuye complicaciones y puede acortar el tiempo de hospitalización. Por ello, la nutrición es un pilar del tratamiento, no algo secundario”, indicó Claudia Carvajal, nutricionista de la Unidad de Paciente Crítico Adulto del Hospital San Pablo de Coquimbo.

Junto con ello, la profesional explica que pacientes que han pasado varios días conectados a ventilación mecánica, suelen perder masa muscular rápidamente. En estos casos, una intervención nutricional oportuna permite sostener su estado físico y facilitar el proceso de rehabilitación.

“Nos encargamos de entregar un soporte adecuado que ayude a su recuperación, previniendo la desnutrición y la pérdida de masa muscular”, señaló Carvajal.

Aunque muchas veces su trabajo no es visible para las familias, las nutricionistas cumplen un rol clave en el cuidado diario, adaptando cada plan a la condición del paciente y acompañando su evolución paso a paso.

En esa línea, Nicole Tapia, nutricionista clínica del servicio de UTI, destacó que “los ajustes en el plan de alimentación son completamente individualizados. Para ello, se consideran factores como el diagnóstico, estado clínico, requerimientos nutricionales, vía de alimentación, tolerancia y evolución del paciente”.

Detrás de cada indicación nutricional hay un objetivo claro: contribuir a que el paciente recupere su autonomía y pueda volver con su familia en las mejores condiciones posibles.

En la Unidad de Paciente Crítico, cada decisión cuenta, incluso la forma en que un paciente recibe sus nutrientes. Una correcta terapia alimentaria puede ayudar a mejorar la recuperación, disminuir las complicaciones e incluso acortar el tiempo de hospitalización del paciente.

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