El libro Memorias vivas de las mujeres aurorinas es fruto de un vínculo entre los vecinos y vecinas de la población Aurora de Chile y el equipo de Teatro Biobío, que comenzó en 2017 y reconoce una historia que antecede al teatro: la de un barrio fundado en 1892 en terrenos aledaños al río Biobío y sus habitantes.
La publicación, que también contó con la colaboración de la Universidad de Concepción, reúne los testimonios de treinta mujeres de diversas edades, fuertes y resilientes, buscando reconocer su rol en esta historia.
Teatro Biobío cuenta con financiamiento del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio y del Gobierno Regional del Biobío.
Concepción, 21 de Agosto de 2026.- Corría el año 2017 y el edificio de Teatro Biobío todavía era una obra en construcción cuando un pequeño equipo del nuevo proyecto se acercó a conversar con las vecinas y los vecinos de la población Aurora de Chile. Ese primer encuentro fue el origen de un vínculo que se afianzó con los años a través de diversos encuentros y que, nueve años después, confluiría con un proceso de recuperación de memoria que la propia comunidad ya venía desarrollando.
El proyecto que dio origen al libro Memorias vivas de las mujeres aurorinas comenzó con un trabajo de recopilación de testimonios impulsado por los vecinos, que se plasmó inicialmente en una publicación digital. Sin embargo, tenían interés en ampliar ese trabajo, incorporar nuevas voces y convertirlo en un texto impreso. Teatro Biobío se sumó entonces al proceso e invitó al Departamento de Trabajo Social de la Universidad de Concepción a participar en una nueva etapa, que incluyó entrevistas y un trabajo participativo de reconstrucción y sistematización de memorias, además de registros históricos y ejercicios de cartografía colectiva, hasta dar forma a esta nueva publicación.
Escrito por integrantes de la Junta de Vecinos de la población Aurora de Chile, con el apoyo del equipo de Teatro Biobío, la publicación reúne los testimonios de treinta mujeres que hicieron su hogar en este barrio ubicado en la ribera norte del río Biobío. Las historias se remontan a los orígenes de la población a fines del siglo XIX y narra cómo las sucesivas generaciones de mujeres han dado forma al barrio, desde la construcción física de una zona marcada por las adversidades y la marginación, hasta la crianza de las familias y la conformación de la vida comunitaria.
La presidenta de la Junta de Vecinos de la población Aurora de Chile, Priscila Hernández, indicó que la publicación «viene a generar un vínculo entre nuestras vecinas y vecinos, y quienes lo lean podrán darse cuenta de que las mujeres de La Aurora, con más de 130 años de historia, fueron quienes cargaron sobre sus espaldas los rellenos, ocuparon las carretillas, los baldes, y generaron todo este territorio hasta el día de hoy».
Por su parte, Fernanda Castillo, directora ejecutiva de Teatro Biobío, destaca la estrecha relación que ha tenido el equipo del teatro con la comunidad de la Aurora de Chile y agrega que “la misión de Teatro Biobío no se limita al escenario: un teatro con vocación pública también tiene una responsabilidad con las personas y con el entorno donde se emplaza, junto con ser un lugar de encuentro y de construcción ciudadana. Este libro demuestra que desde las artes, en este caso de un libro profundamente humano y cercano, se puede aportar a que un barrio sea mirado y valorado por sus historias”.
“El trabajo cercano y constante que hemos construido junto a las vecinas de Aurora de Chile nos ha permitido ser un espacio que acoge, que escucha y que se vincula con su comunidad. Este es el resultado de una relación construida durante años, compartiendo y trabajando junto a ellas, entendiendo la cultura como una herramienta que nos permite encontrarnos, reconocernos y fortalecer nuestros vínculos”, añade Walther Molina, coordinador de Educación, Mediación y Públicos de Teatro Biobío.
Aurora de Chile: una historia a orillas del río Biobío
La población Aurora de Chile no nació de una planificación urbana, sino del esfuerzo de sus propios habitantes. Desde la década de 1840, familias campesinas se instalaron en los márgenes de Concepción, en terrenos propensos a inundaciones. Con escombros, residuos y tierra rellenaron el borde del río Biobío para ampliar la superficie habitable y dar forma a un nuevo espacio urbano, fundado en 1892.
Esa relación con el territorio, basada en el esfuerzo colectivo y en la organización vecinal, se repitió y profundizó tras los terremotos de 1939 y 1960, y se ha sostenido frente a diversas amenazas. «Mi familia siempre ha contado cómo mi abuela, con sus hijos pequeños, iba a la ciudad después de los terremotos del 39 y del 60 a buscar sacos de escombros para rellenar su terreno», señala en el libro Marta Cáceres Sandoval. Asimismo, Doris Oliva Herrera recuerda las inundaciones cuando el río crecía: «se llevaba casas, animales, bateas y lo que hubiera en los patios. No era una sola familia, eran cuadras completas”.
Además de testimonios, la publicación incluye una cartografía elaborada junto a un equipo de investigación de la Universidad de Concepción, con el fin de reconstruir las relaciones de sus habitantes con el paisaje a través de ocupaciones históricas, prácticas cotidianas y modos de vida a orillas del río, como construir casas sobre palafitos, amarrar casas a los árboles por el riesgo de crecidas de agua o disfrutar del balneario del caudal.
«Por eso es importante que no olviden cómo empezó la Aurora de Chile. Que recuerden que antes se vivía en palafitos, que había que rellenar el terreno y que el agua se iba a buscar a un pilón. Así llegaron nuestros viejos y así comenzaron a construir este barrio. Esa historia no se puede perder, porque es parte de lo que somos hoy», explica Ingrid Torres Fuentes, vecina de la población Aurora de Chile.
El edificio de Teatro Biobío, diseñado por el Premio Pritzker 2026 Smiljan Radic, junto a Eduardo Castillo y Gabriela Medrano, se inauguró al costado de la población en 2018 y en el libro las pobladoras reconocen que la relación comenzó con un gesto simple, pero fundamental: acercarse, presentarse, conversar. Desde entonces, los encuentros se han multiplicado y la comunidad ha sido invitada a participar en las actividades del Teatro y a reconocerlo como propio: ha participado en inauguraciones, funciones de música y artes escénicas, extensiones artísticas y educativas, e incluso ha llevado sus propias expresiones artísticas al escenario, como cuando presentó su teatro Lambe-Lambe en el recinto.
Del mismo modo, la cartelera de Teatro Biobío ha traído consigo un movimiento constante hacia el sector. Casi 140 mil personas asistieron al Teatro en 2025, lo que confirma un crecimiento sostenido en el alcance de sus públicos a través de espectáculos y actividades que han activado la ladera del río Biobío en un territorio que durante años se mantuvo al margen de la ciudad.










