Halloween: disfrutar sin descuidar el sueño y la salud de los niños

Por Javiera Cataldo Castro
Académica de la Facultad de Enfermería
Universidad Andrés Bello

Halloween es una de las celebraciones más esperadas por los niños. Los disfraces, los juegos y la recolección de dulces generan entusiasmo y ofrecen una oportunidad para compartir en familia y con la comunidad. También es necesario reforzar, que puede ser una instancia para reforzar hábitos saludables sin perder la diversión.

La Organización Mundial de la Salud reconoce los azúcares libres como un factor de riesgo importante para la aparición de caries. Por eso, más que prohibir los dulces, es fundamental que las familias regulen su consumo, considerando tanto la cantidad como la frecuencia. Una buena medida es establecer horarios específicos para comer golosinas, evitar que los niños las consuman durante todo el día o que reemplacen sus comidas habituales. También es importante priorizar el agua como bebida principal y mantener el cepillado dental con pasta fluorada, especialmente antes de dormir.

Otro aspecto que merece atención es el descanso. Las actividades nocturnas, la mayor estimulación y los cambios en las rutinas pueden reducir las horas de sueño de los niños y afectar su bienestar. Dormir lo suficiente favorece la atención, el aprendizaje y la regulación emocional. Por eso, conviene organizar las actividades de acuerdo con la edad y las necesidades de cada niño, procurando mantener horarios adecuados para acostarse.

Asimismo, es importante evitar atribuir automáticamente al consumo de azúcar cualquier cambio de comportamiento. La emoción propia de la celebración, la intensidad de las actividades y las modificaciones en la rutina también pueden influir en cómo se sienten y actúan los niños.
Halloween no tiene por qué convertirse en una elección entre diversión y cuidado. El equilibrio permite disfrutar de los disfraces, los juegos y los encuentros, mientras se fortalecen hábitos de autocuidado. Desde la promoción de la salud, el desafío es integrar estas recomendaciones a la vida cotidiana, para que las familias tomen decisiones informadas y los niños aprendan progresivamente a cuidar de sí mismos.

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