En medio de la construcción de la planta desaladora para el Distrito Norte, la empresa Techint Ingeniería y Construcción ha reforzado su relación con las comunidades de Tocopilla, María Elena y Calama, entre otras, a través de un trabajo cercano que ha permitido levantar necesidades, coordinar apoyos y desarrollar iniciativas junto a organizaciones locales.
Calama, 30 de Abril de 2026.- El trabajo, liderado por Techint E&C, se ha concentrado principalmente en Tocopilla, donde se han desarrollado diversas iniciativas en terreno para apoyar a las comunidades, canalizar sus necesidades y coordinar acciones durante la ejecución del proyecto.
Las mesas de diálogo se han llevado a cabo tanto en sedes comunitarias como en sectores como Chunchuri, el río Loa y Calama, permitiendo informar sobre las obras, coordinar intervenciones y recoger inquietudes de la comunidad. A esto se sumaron monitoreos permanentes en zonas sensibles, con participación de comunidades indígenas.
“Hay dos vías: lo que nosotros detectamos en el territorio y lo que las comunidades nos solicitan directamente”, explicó Amanda Canales, Especialista en Relacionamiento Comunitario de Techint E&C.
En Tocopilla, las iniciativas incluyeron apoyo a actividades deportivas y comunitarias, como la entrega de 186 desayunos para 526 jóvenes durante un Campeonato Nacional de Futsal, en coordinación con la Corporación de Deporte y Recreación de la Ilustre Municipalidad de Tocopilla.
También se respaldaron celebraciones como el Día del Niño, que reunió a 40 menores de la comuna, y se entregaron trofeos e implementos deportivos a escuelas en campeonatos interescolares organizados por la Escuela Estados Unidos.
En el ámbito productivo, se donaron materiales —como 500 tacos de madera— para mejorar infraestructura en caletas. A ello se sumó apoyo logístico a actividades comunitarias, incluyendo la entrega de 60 conos de seguridad para eventos masivos y servicios de catering para actividades institucionales en Gendarmería de Tocopilla.
A estas acciones se sumaron otras iniciativas durante el último año, como la entrega de 1.000 vales de alimentación a familias vulnerables, en articulación con la Municipalidad de Tocopilla; donaciones de insumos médicos y de higiene a organizaciones como las Damas de Rosa; y apoyo en campañas solidarias, incluyendo el traslado de ayuda en camiones para más de 15.000 personas afectadas por incendios en la Región del Biobío.
También se realizaron voluntariados, como el pintado de 25 salas de clases en la Escuela Carlos Condell de la Haza, con la participación de 10 voluntarios de Techint E&C, 16 funcionarios del establecimiento y apoderados de la comunidad educativa.
Las comunidades indígenas son otro eje central del trabajo. En sectores como Chug-Chug y el río Loa, Techint E&C llevó adelante monitoreos, mesas de diálogo e instancias de intercambio para informar metodologías, revisar hallazgos paleontológicos y coordinar intervenciones en zonas sensibles. Estas instancias incluyeron charlas sobre posibles tronaduras, visitas a terreno para evidenciar hallazgos arqueológicos y la coordinación de trabajos en zonas protegidas, además de ceremonias como el pago a la tierra, realizadas junto a comunidades indígenas antes de iniciar faenas.
A partir de este trabajo sostenido, el vínculo se fue consolidando sobre la base de la presencia en terreno, el respeto por los tiempos de diálogo y el acompañamiento continuo. “Lo primero fue visibilizar lo que ellos necesitaban y, después, humanizar el trato”, resume Canales.
Tocopilla, por ejemplo, tuvo durante el proyecto una población flotante muy superior a su dinámica habitual. Hoteles, restaurantes y proveedores locales debieron adaptarse a nuevas demandas. Parte del trabajo fue acompañar ese proceso: ordenar servicios, mejorar estándares y fortalecer capacidades para sostenerse en el tiempo. “Trabajamos con hoteles, restaurantes, colaciones y permisos sanitarios. Todo eso también deja capacidades”, explica.
Ese enfoque también se reflejó en acciones concretas: apoyo con materiales para infraestructura en caletas; acompañamiento a organizaciones sociales como la Fundación Ciudad del Niño, el Hospital Marcos Macuada de Tocopilla y agrupaciones comunitarias; y entrega de insumos para actividades comunitarias, incluyendo generadores eléctricos y materiales de construcción para comunidades como Chunchuri y caleta Punta Blanca.
En cada caso, el objetivo fue responder a necesidades reales y aportar soluciones sostenibles en el tiempo.
Canales lo resume así: “No es entregar pinturas, es ir a pintar con la comunidad”. Ese enfoque se refleja en los voluntariados, donde el valor está en el trabajo compartido entre colaboradores, vecinos, docentes y familias, y en la participación directa en cada actividad.
“Nosotros estamos en una casa prestada, estamos de visita”. La frase de Canales define una forma de trabajo basada en el respeto por el entorno, el cuidado en la interacción cotidiana y la responsabilidad sobre el impacto que genera una obra de esta escala. En las comunidades de Tocopilla, María Elena y Calama, ese enfoque se traduce en acciones diversas, sostenidas en el tiempo y construidas junto a las comunidades: un trabajo que acompaña el desarrollo del proyecto y que busca dejar capacidades, vínculos y aprendizajes en el territorio.
En Cifras: Apoyo Comunitario
1.000 vales de alimentación entregados a familias de Tocopilla.
Más de 15 mil personas apoyadas con traslado de ayuda por incendios.
Donaciones a comunidades costeras: materiales de construcción y equipamiento.
Apoyo a salud y organizaciones sociales: Hospital Marcos Macuada, Damas de Rosado y Fundación Ciudad del Niño.
Acciones educativas y comunitarias: respaldo a escuelas, actividades culturales y voluntariados.
Trabajo con comunidades indígenas: monitoreos participativos, ceremonias y acompañamiento en terreno.










