Columna: Nuestras mascotas también viven el temporal

Por Javier Arriola, Brand Marketing Director de ComparaOnline

El sistema frontal que atraviesa buena parte del país estos días ha vuelto a poner a prueba a
miles de familias chilenas. La prioridad, evidentemente, son las personas: los evacuados,
quienes han perdido el suministro eléctrico, quienes esta semana enfrentan techos dañados o
accesos cortados. En medio de esa urgencia, hay una preocupación que muchos hogares
comparten en silencio y que rara vez aparece en la conversación pública: qué pasa con el perro o
el gato que también vive bajo ese mismo techo.

En Chile, la mayoría de los hogares convive con al menos una mascota, y me incluyo. No son un
detalle doméstico. Para muchas familias son parte del núcleo afectivo, y para niños y adultos
mayores suelen ser una compañía irremplazable. Es natural, entonces, que cuando el pronóstico
anuncia varios días seguidos de lluvia y viento, los dueños queramos saber cómo cuidarlos
mejor.

Lo primero es recordar que los animales perciben la tormenta antes que nosotros. Cambios en la
presión, ruidos de viento, truenos lejanos: todo eso los inquieta, aunque no lo demuestren. En
mi casa lo veo con mi perro, que días como estos se convierte en mi sombra y no se despega de
donde uno esté. No es capricho ni desobediencia; es su forma de pedir cercanía. Bajar el
volumen de la casa, mantener rutinas de alimentación y paseo dentro de lo posible y ofrecerles
un espacio propio, seco y templado, ayuda mucho más que cualquier intento de «calmarlos» a la
fuerza.

En términos prácticos, hay tres cosas que conviene revisar cuando se anuncia un temporal. La
primera es dónde va a estar la mascota durante los días de lluvia. Los patios y las terrazas, por
más que sean su lugar habitual, suelen ser los puntos más expuestos, y trasladar la cama, el agua
y la comida a un sector interior hace una diferencia enorme, especialmente en razas pequeñas,
cachorros y animales mayores. La segunda es tener a mano lo básico por si el temporal se
prolonga o si hay cortes de luz: alimento seco para varios días, agua limpia, los medicamentos
habituales, correa y una manta. Nada muy distinto del kit que la protección civil recomienda
para las personas.

La tercera, quizás la más olvidada, es la identificación. En cada temporal se pierden animales
que escapan asustados por un trueno o por una puerta que el viento abre de golpe. Un collar con
placa, un microchip vigente y una foto reciente en el teléfono son la mejor forma de que un
vecino, un carabinero o una veterinaria puedan ayudarnos a encontrarlos. Y si durante el evento
vemos señales que no calzan, como un animal que tirita, que se niega a comer o que respira
agitado, conviene tener identificada previamente la veterinaria de urgencia más cercana, y una
alternativa por si la primera no está operativa.

Hay algo, sin embargo, que ninguna lista de recomendaciones puede reemplazar, y es la calma
de la familia. Los animales leen el estado de ánimo de la casa con una precisión notable. Si conservamos rutinas, si los incluimos en la conversación cotidiana, si les hacemos un espacio
junto a nosotros mientras afuera llueve, la tormenta se vuelve más llevadera para todos.

Cuidar a una mascota, al final, se parece bastante a cuidar cualquier otra cosa importante en la
vida: se trata de anticiparse. Revisamos el estado del techo antes del invierno, guardamos velas y
linternas por si se corta la luz, dejamos el auto con revisión técnica al día. Con los animales de la
casa la lógica es la misma, y va bastante más allá de una situación meteorológica puntual. Cada
vez más familias chilenas incorporan a su rutina anual una consulta veterinaria planificada, un
fondo pequeño para imprevistos o un seguro de mascotas, categoría sobre la que hasta hace
poco había escasa percepción de su utilidad en el mercado local y que hoy ofrece opciones para
distintos presupuestos. No hay una receta única; es simplemente una decisión más dentro del
ejercicio cotidiano de hacernos cargo.

Los temporales, cada vez más intensos, son una realidad que llegó para quedarse. Preparar la
casa, la familia y también a las mascotas es una forma sencilla de cuidar aquello que más
queremos.

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