Por Dr. Andrea Mira
Directora Observatorio de Neurodivergencia
Universidad Andrés Bello
Con la llegada del horario de verano, Chile adelanta una hora sus relojes y las tardes se extienden con luz natural. Para quienes tienen déficit atencional (TDAH), el cambio puede dificultar aún más el momento de conciliar el sueño.
Entre el 60% y 80% de los adultos con TDAH presenta problemas persistentes de sueño. Dormir mal puede intensificar al día siguiente las dificultades de atención, memoria de trabajo y autorregulación. En adolescentes, además, el riesgo de alteraciones del sueño es 6,2 veces mayor.
El horario de verano puede ser especialmente desafiante cuando la luz natural se mantiene hasta después de las 20:00 o 21:00 horas. Para un reloj biológico desfasado, esta luminosidad puede retrasar la aparición del sueño. Sin embargo, buen clima también ofrece una oportunidad para regularlo.
Caminar, andar en bicicleta o practicar deportes durante la tarde ayuda a generar cansancio físico y favorecer el descanso. Recibir luz solar durante la mañana también contribuye a sincronizar el reloj biológico. En casa, conviene crear un “atardecer artificial”: reducir la intensidad de las luces, preferir tonos cálidos y oscurecer el dormitorio.
También es recomendable establecer un ritual de calma, con una ducha tibia, lectura o sonidos suaves, y limitar celulares, tablets y consolas entre 45 y 60 minutos antes de dormir. La adaptación no requiere cambios drásticos, sino rutinas constantes que ayuden al organismo a reconocer cuándo es momento de activarse y cuándo de descansar.
Cuidar el sueño de las personas con TDAH no es un detalle menor: también protege su capacidad de concentrarse, organizarse y afrontar las exigencias del día siguiente.









