Carta/Opinión: Cambios de temperatura, prevenir es cuidar la salud

Con la llegada de los días fríos y las variaciones bruscas de temperatura, es importante entender cómo responde nuestro organismo y qué medidas podemos adoptar para prevenir complicaciones de salud, especialmente en los grupos más vulnerables.

El cuerpo cuenta con mecanismos de adaptación que permiten mantener estable su temperatura interna. Sin embargo, la exposición prolongada al frío o al calor puede representar una exigencia importante especialmente para lactantes, personas mayores y quienes tengan enfermedades crónicas.

Es necesario aclarar que el frío no provoca por sí solo resfríos, influenza ni COVID-19, ya que estas enfermedades son causadas por virus. Pero si hay que considerar que el aire frío y seco puede afectar las barreras protectoras de las vías respiratorias y, durante los meses de bajas temperaturas, se suele permanecer más tiempo en espacios cerrados y con ventilación insuficiente, lo que facilita la transmisión de microorganismos.

Las personas con asma o enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) también pueden experimentar un empeoramiento de sus síntomas ante la exposición al aire frío. Asimismo, quienes presentan enfermedades cardiovasculares deben extremar las precauciones, pues el frío puede aumentar la presión sobre el corazón.

Se recomienda anticiparse a estos cambios mediante medidas sencillas como vestirse por capas, mantener una hidratación adecuada, ventilar los espacios cerrados, realizar higiene de manos y mantenerse al día con las vacunas e inmunizaciones indicadas por el Ministerio de Salud.

En las personas con enfermedades crónicas, es fundamental mantener los tratamientos y controles médicos, sin modificar los medicamentos por cuenta propia. En los lactantes, el abrigo adecuado, los ambientes libres de humo y la prevención del contacto con personas enfermas son medidas esenciales.

También debemos reconocer las señales de alerta. La dificultad respiratoria, el dolor torácico o la confusión repentina requieren atención oportuna. En los lactantes, las pausas respiratorias, los labios azulados o la dificultad para alimentarse necesitan evaluación inmediata.
No se pueden controlar los cambios de temperatura, pero si puede existir una preparación para reducir efectos y prevenir complicaciones.

Noelia Barrera Páez
Máster de la Facultad de Enfermería
Universidad Andrés Bello

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *