Usarlos incluso cuando una película está en español es habitual para muchas personas. Pero si sin ellos cuesta seguir los diálogos, incluso aumentando el volumen, podría ser momento de prestar atención. Gonzalo Gallardo, director de Fonoaudiología UNAB, explica las señales que no deberíamos ignorar.
Santiago, 15 de Octubre de 2026.- La película está en español, el volumen parece suficiente y no hay demasiado ruido alrededor. Sin embargo, basta con quitar los subtítulos para comenzar a perder palabras o partes completas de una conversación. ¿Significa que estamos escuchando mal?
No necesariamente. Según Gonzalo Gallardo, director de Fonoaudiología de la Universidad Andrés Bello, necesitar subtítulos constantemente puede ser una señal a observar, pero por sí sola no permite concluir que existe una pérdida auditiva.
“Podemos usar subtítulos por costumbre, por el acento de los actores, por la mezcla del sonido o porque vemos contenido en un ambiente ruidoso”, explica. Incluso la música o los efectos especiales de una producción pueden dificultar la comprensión de algunas palabras.
La situación cambia cuando los subtítulos dejan de ser una preferencia y comienzan a convertirse en una necesidad.
“Si la persona nota que sin subtítulos pierde parte de los diálogos, incluso subiendo el volumen y estando en un lugar silencioso, conviene observar si esto también ocurre en conversaciones reales y cotidianas”, señala Gallardo.
“Escucho que hablan, pero no entiendo”
Oír una voz y comprender claramente lo que dice no son exactamente lo mismo. Para entender el habla, el oído debe captar los sonidos con suficiente detalle y posteriormente el cerebro debe organizarlos para reconocer las palabras.
Por eso la tarea se vuelve más difícil en restaurantes, reuniones o lugares donde existen varias voces, música y ruido de fondo al mismo tiempo.
“Una dificultad puede deberse a cambios en la audición, pero también influyen la atención, el cansancio y la acústica del lugar”, explica el especialista. Por ello, si ocurre frecuentemente, recomienda evaluar qué está sucediendo antes de asumir simplemente que alguien “se está quedando sordo”.
5 señales a las que prestar atención
Más allá de los subtítulos, Gallardo identifica algunas situaciones cotidianas que pueden indicar que sería conveniente evaluar nuestra audición:
1. Subir demasiado el volumen. Especialmente cuando otras personas consideran que la televisión está demasiado fuerte.
2. Pedir frecuentemente que repitan. El “¿qué dijiste?” comienza a aparecer cada vez más en las conversaciones.
3. Confundir palabras. Escuchar que alguien habló, pero entender otra palabra y responder algo que no corresponde.
4. Perderse en conversaciones con ruido. Restaurantes, reuniones o lugares concurridos empiezan a exigir mucha concentración para seguir lo que otros dicen.
5. Necesitar mirar el rostro de quien habla. Ver los labios o las expresiones puede ayudar a completar aquello que no se logró percibir claramente.
También hay que prestar atención cuando escuchar comienza a resultar agotador o cuando estas dificultades llevan a evitar conversaciones o encuentros sociales.
¿Cuándo conviene consultar?
Una señal especialmente relevante es notar un cambio respecto de cómo escuchábamos anteriormente.
“Si los subtítulos se han vuelto muy necesarios para entender diálogos que antes resultaban claros y además aparecen dificultades en conversaciones cara a cara, reuniones o al hablar por teléfono, es razonable solicitar una evaluación de la audición”, sostiene Gallardo.
La evaluación puede incluir una revisión del oído y una audiometría, que permite conocer cómo una persona percibe sonidos de distintas frecuencias e intensidades. Dependiendo del caso, pueden solicitarse otras pruebas para evaluar, por ejemplo, la comprensión de palabras.
Por eso, usar subtítulos habitualmente no significa automáticamente que exista un problema auditivo. La señal de alerta aparece especialmente cuando ya no podemos prescindir de ellos y esa misma dificultad comienza a trasladarse a las conversaciones de la vida cotidiana.









