Especialista en medicina del sueño explica cómo este cambio puede afectar el descanso y
entrega recomendaciones para facilitar la adaptación.
Coquimbo, 05 de Septiembre de 2026.- Más luz durante las tardes, pero también una noche con una hora menos para dormir. Ese será uno de los principales efectos del cambio de horario que se realizará este sábado 5 de septiembre, cuando a las 00:00 horas los relojes deberán adelantarse hasta la 01:00 de la madrugada del domingo 6 en gran parte del país.
Aunque se trata de una modificación de solo 60 minutos, los especialistas advierten que el
organismo necesita adaptarse, ya que podría afectar el desempeño cotidiano, laboral o
estudiantil de las personas. Así lo menciona el Dr. Fernando Molt, neurólogo y especialista
en medicina del sueño del Hospital San Pablo de Coquimbo.
“Al adelantar el reloj una hora, el organismo sufre una desincronización en su reloj
circadiano, ya que se le obliga a iniciar la jornada cuando biológicamente aún estamos en la
noche o programados para descansar. La falta de luz solar durante las primeras horas de la
mañana entorpece la activación del ciclo de vigilia, lo que puede provocar somnolencia
diurna, fatiga, menor rendimiento físico y cognitivo, e irritabilidad”, explica el facultativo,
agregando que “esta alteración afecta principalmente a la población pediátrica, a las
personas mayores y a quienes padecen trastornos del sueño previos, en quienes el proceso
de adaptación y reajuste para conciliar el descanso a la hora habitual puede extenderse
hasta por una semana”.
Para disminuir estas molestias, el experto recomienda comenzar la adaptación con
anticipación. “Se sugiere realizar estos cambios lo más gradual posible, tratar de evitar
luminosidad final de la noche, irse a acotar un poco más temprano unos dos días antes del
cambio de hora, unos 15 minutos antes, evitar exponerse a la luz y evitar automedicarse”.
Junto con mantener horarios regulares, el Dr. Molt también aconseja evitar el uso de
pantallas antes de dormir, reducir el consumo nocturno de café, bebidas energizantes y
alcohol, evitar las siestas prolongadas y cenar al menos dos o tres horas antes de acostarse.
Finalmente, en el caso de niños, niñas y adolescentes, el especialista sugiere a los padres
mantener un orden riguroso durante el fin de semana del cambio, procurando evitar que
trasnochen para proteger su ambiente de descanso y no afectar así su rendimiento.
Si bien los relojes se ajustan en cuestión de segundos, el organismo puede necesitar varios
días para adaptarse. Por ello, el llamado es a anticipar el cambio, proteger las horas de
descanso y mantener rutinas de forma regular.









