Señor Director:
Chile nunca había tenido tantos profesionales, pero paradójicamente, una parte importante de ese talento está siendo desaprovechada.
Datos recientes muestran que el 37,7% de los ocupados con educación superior completa se encuentra subempleado por calificaciones: aproximadamente 1,5 millones de personas trabajan en ocupaciones que requieren un nivel educativo inferior al que poseen.
Detrás de esa cifra existe un costo que pocas veces tomamos en cuenta. Formar a un profesional requiere años de estudio, recursos de las familias, inversión pública y privada y, sobre todo, tiempo.
Cuando sus conocimientos terminan subutilizados, no estamos solo ante una frustración individual, sino ante una pérdida de productividad y capital humano para el país.
El desafío no es formar menos profesionales, sino articular mejor la educación superior, el mercado laboral y la estrategia de desarrollo productivo, especialmente frente a transformaciones como la inteligencia artificial.
Quizás ha llegado el momento de cambiar la pregunta. No basta con preguntarnos cuántos profesionales estamos formando, sino cuántas oportunidades estamos creando para que ese talento pueda transformar al país.
Sandra Alcina
Académica Facultad de Administración y Negocios
Universidad Autónoma de Chile










