Por: Paula Padilla Córdova
Enfermera
Docente del área Salud en el CFT Santo Tomás, sede Rancagua
Cada 15 de junio se conmemora el Día Mundial de la Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez. Aunque es una fecha que aparece en calendarios y campañas de salud, creo que nos invita a hacernos una pregunta mucho más profunda: ¿cómo estamos tratando realmente a nuestras personas mayores?
Cuando hablamos de maltrato, solemos imaginar situaciones extremas. Sin embargo, el abuso hacia las personas mayores puede manifestarse de formas mucho más silenciosas. Está presente cuando ignoramos su opinión, cuando decidimos por ellos sin preguntarles, cuando les hablamos como si fueran niños o cuando asumimos que ya no tienen nada que aportar. Son conductas que muchas veces pasan desapercibidas, pero que afectan directamente su dignidad.
Como enfermera, he tenido la oportunidad de acompañar a personas mayores. He visto la vulnerabilidad que puede existir en esta etapa, pero también he conocido adultos mayores activos, autónomos y con una enorme capacidad de resiliencia. Por eso me preocupa que, como sociedad, sigamos asociando la vejez únicamente con dependencia o enfermedad.
Chile está envejeciendo rápidamente. Esto significa que cada vez más personas llegarán a esta etapa de la vida y que debemos prepararnos no solo desde el punto de vista sanitario, sino también humano. El desafío es construir una cultura donde envejecer no sea sinónimo de invisibilidad.
Desde la formación de futuros técnicos y profesionales de la salud, intento transmitir que el cuidado va mucho más allá de realizar procedimientos. Cuidar también significa escuchar, respetar, reconocer la historia de vida de cada persona y defender sus derechos cuando estos son vulnerados.
Creo que todos tenemos una responsabilidad en esta tarea. El buen trato hacia las personas mayores no depende exclusivamente de los equipos de salud ni de las familias. Se construye en las conversaciones cotidianas, en los espacios comunitarios, en las políticas públicas y en la manera en que nos relacionamos con quienes han recorrido más años que nosotros.
Quizás la mejor reflexión que nos deja esta fecha es recordar que el envejecimiento es parte de la vida. Si tenemos la fortuna de vivir lo suficiente, todos llegaremos a ser personas mayores. La pregunta es simple: ¿Cómo nos gustaría ser tratados cuando llegue ese momento?










