Protestas se mantienen en Canadá pese al estado de emergencia

El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, quien califica las protestas de “minoría marginal y ruidosa” es fuertemente criticado por la oposición por su inacción ante los manifestantes.

Ottawa, 13 de Febrero de 2022.- La declaración del estado de emergencia no los hizo desistir. Los manifestantes antimedidas sanitarias aún eran miles este sábado en las calles de Ottawa y seguían bloqueando un puente fronterizo con Estados Unidos pese a la intervención de la policía.

El movimiento, que entra en su tercera semana, inspiró a otros más allá de las fronteras, especialmente en París, donde, a pesar de la prohibición, miles de personas marcharon contra el pasaporte sanitario.

Por primera vez desde que se iniciaran las protestas, la policía se desplegó en los alrededores del puente Ambassador, que une Windsor (en Canadá) y Detroit (Estados Unidos), luego de que el Tribunal Superior de Ontario ordenara evacuar a los manifestantes que lo ocupaban desde hace cinco días.

El bloqueo de este eje llevó a Washington a intervenir ante el gobierno de Justin Trudeau, quien prometió el viernes aumentar la represión policial porque las «fronteras no pueden permanecer cerradas». Y el estado de emergencia se declaró en Ontario.

Pero en la tarde del sábado, la policía seguía sin poder desalojar totalmente el puente tras horas de confrontación con los manifestantes. Aunque la mayoría de camiones y vehículos que bloqueaban la calzada fueron retirados, quedaban en el lugar cientos de personas.

El objetivo es desactivar «pacíficamente la situación», dijo a periodistas Jason Bellaire, de la policía de Windsor. Por el momento no hubo arrestos en el lugar.

El cierre de ese puente ha causado trastornos en la industria automotriz en ambos lados de la frontera. Más del 25 por ciento de las mercancías comercializadas entre Estados Unidos y Canadá transitan por allí.

Tercer fin de semana de protestas
También están bloqueados otros dos ejes fronterizos. Uno en Emerson, que conecta la provincia de Manitoba con Dakota del Norte, y otro en Alberta.

El sábado por la mañana, por tercer fin de semana consecutivo, una multitud se concentró en las calles de Ottawa, epicentro del movimiento.

Con música, pitidos, pistas de baile y puestos de café, miles de manifestantes protestaron en las calles del centro de la ciudad, donde se vio a pocos policías.

La protesta partió de camioneros que se oponían a la obligación de vacunarse para cruzar la frontera con Estados Unidos, pero abarca ahora reclamos más amplios contra todas las medidas sanitarias y también contra el gobierno de Trudeau.

Este último ha sido fuertemente criticado por la oposición por su inacción ante los manifestantes. Trudeau ha calificado la protesta de «minoría marginal y ruidosa».

Pero en un país donde las medidas sanitarias son en la mayoría de las provincias más restrictivas que en otras partes del mundo, el movimiento recibió un apoyo popular más amplio de lo previsto por las autoridades.

Según una encuesta, un tercio de los canadienses lo respalda y el 44 por ciento de los vacunados entiende «la causa y las frustraciones que transmiten los manifestantes».

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