Editorial: El Estado debe aportar los recursos necesarios para avanzar en aumentar secuenciación genómica del Covid-19

Desde el mundo médico y científico se ha pedido insistentemente  que se trabaje en un cambio de estrategia para lograr una contención efectiva de la pandemia.

La comunicación de riesgo que ha efectuado el gobierno ha sido errática y este elemento «crítico» ha sido fundamental en no convertirse en un complemento activo del control de la pandemia. Se ha privilegiado una mirada de aspectos económicos por sobre criterios de salud pública, dando preferencia a la apertura de malls, en lugar de un trabajo rigurosamente planificado que permita una evolución del mundo de la educación a clases presenciales.

Esto ha permitido que gran parte de la población no tenga en cuenta que la principal medida de protección es el «autocuidado», el uso de mascarilla de buena calidad, el lavado frecuente de manos y el distanciamiento social. Estas medidas que la mayoría intenta hacer parte de su vida, quedan minimizadas por las altas tasas de movilidad, especialmente el distanciamiento social en los traslados en locomoción colectiva, que se convierten a diario en un gran foco de contagio.

Se informó que en las UCI en las últimas semanas  la mayoría de los pacientes eran menores de 40 años y que  el 70% no tenía su esquema de vacunación completo. Pero, no es posible tener un análisis que permita conocer cual es la dimensión real de la afectación de la pandemia a la población chilena.

No sabemos cual es la variante que afecta en mayor porcentaje, y especialmente no podemos predecir el comportamiento de estas en el actual escenario, con un caso de la variante Delta, que se ha advertido posee una contagiosidad más severa, se requieren elementos de análisis real del avance en forma más concreta.

Uno de estos elementos es el trabajo en secuenciación genética que no ha sido desarrollado en forma exhaustiva en el país. En mayo pasado el ministerio de ciencias anunció un plan de aceleración para la secuenciación genómica del Sars-CoV-2, esto a través de un convenio  con cuatro universidades,

Universidad del Desarrollo, Universidad Austral, Universidad Católica, Universidad de Magallanes, Universidad Andrés Bello y Universidad de Antofagasta, quienes junto al ISP realizarían el trazado de la secuenciación genómica, de esta forma el proceso comenzó a funcionar y según algunos responsables sus capacidades técnicas están instaladas, y el ISP ya ha entregado certificaciones a laboratorios por su capacidad tecnológica.

Pero, faltan recursos y estos deben ser aportados por el Estado en forma urgente, para avanzar en un aumento sostenido de las muestras secuenciadas hasta los índices sugeridos como suficientes por los genetistas e infectólogos. Para el control de este agente biológico que esta mutando como todos los virus y bacterias, es imprescindible conocer su evolución de manera estricta y con eso aportar datos «críticos» para aportar a la estrategia de control de la pandemia.

De esta manera, se refuerza el control vía plan de vacunación, en estos momentos sólo un 60% de la población del país cuenta con su esquema de vacunación completo, lo que permite cuadros virales menos agudos y con esto se evita el incremento en la tasa de fallecimientos, pero se debe evitar que a pesar de la inmunización, algunas variantes logren mayor resistencia y puedan persistir con efectos adversos que no se controlen oportunamente.

Hoy un gran porcentaje de la población ya vacunada cuenta con anticuerpos que la protegen, pero a la vez  también co-existe un porcentaje similar que no se ha vacunado y que nos los posee. Debemos conocer de manera cierta cual es el real impacto de las vacunas en este proceso y a la vez debemos conocer en que medida logran controlar al virus mutado, se debe conocer el impacto del virus en las personas internadas en las UCI,  su real origen, detectar la variante que lo afecta, advertir la transmisión comunitaria que estos contactos han generado y su relación con focos de brotes ya identificados.

Es urgente controlar, conociendo con herramientas científicas como nos afecta el covid-19 y sus variantes, a la vez que las medidas de salud pública deber partir de este análisis, lo que necesariamente desemboca en una «comunicación de riesgo» mucho más eficaz y transparente, porque se basará en datos que ofrecen una perspectiva de acción en el tiempo  mucho mas amplia.

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