Columna: Esperando el regalo del Día del Hombre

Por Álvaro Leyton Hernández, académico U.Central Región Coquimbo y miembro de la Sociedad
Chilena de Salud en Masculinidades Diversas, SOCHISMAD.

Es común ver en las conversaciones y en las distintas plataformas de RR.SS. los comentarios en alusión al día del hombre. En ellos, se busca equiparar a la celebración del 8M, intentando generar un llamado de atención respecto de la invisibilización de este día, y como consecuencia, la inexistencia de gestos afectivos o regalos.

Lo cierto es que ambas fechas comparten en su origen la necesidad de visibilizar necesidades. Por una parte, el 8M se conceptualiza por distintos sectores de la sociedad civil como un día de conmemoración más que de celebración; como una fecha que invita a la reflexión respecto de las necesidades de las mujeres en los diversos espacios sociales, puesto que las inequidades estructurales se vivencian dependiendo de éstos. No es lo mismo ser mujer y ser indígena, migrante, estudiante, trabajadora o dueña de casa. Cada una vive situaciones de inequidad y de violencias distintas, pero que a través de la sororidad es posible reconocer, validar y visibilizar por los mismos grupos de mujeres, e invitan al resto a compartirlos.

En el caso del día del hombre, se inició en 1992 y logró obtener mayor realce a partir de 1999, cuando la OPS lo incorpora dentro de su calendario. Como conmemoración, busca visibilizar las necesidades en salud de este grupo de la población. Y es que el hecho de ser hombre se transforma en un factor de riesgo para sufrir accidentes traumáticos, adicciones, problemas de salud mental y suicidio, todo esto relacionado con los mandatos sociales que indican las formas en que es socialmente aceptado el ser hombre, en donde son signos de mayor virilidad el mostrarse protector, emocionalmente controlado, valientes, que no demuestran el miedo, fuertes, resistentes, altamente competitivos, y heterosexuales activos.

Este tipo de modelo hegemónico de masculinidad es el responsable de la morbilidad en este grupo poblacional, especialmente, en los hombres jóvenes, donde los accidentes vehiculares, las agresiones y homicidios y las adicciones generan costos enormes a los sistemas de salud, además de los costes familiares asociados.

El llamado es a la reflexión respecto del significado que tienen en sí mismo tanto el día del hombre como el día de la mujer, como fechas conmemorativas más que de celebración, para que de esa forma dejemos de esperar/entregar flores, chocolates o un presente.

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