Columna: ¡Cuidemos el agua, cuidemos la vida!

Por Giovanna Amaya Peña, Seremi del Medio Ambiente,  Región de O’Higgins.
Ing., MSc., M.B.A, PhD ©

Cada 22 de marzo celebramos el Día Mundial del Agua, esta efeméride ambiental nos recuerda la importancia de este recurso para la vida en nuestro planeta. En la Región de O’Higgins, donde la agricultura y la minería son pilares económicos, el agua no solo es esencial para nuestra supervivencia, sino que también para el sustento de nuestros ecosistemas.

Pero, ¿realmente entendemos el impacto que nuestras acciones tienen en la disponibilidad y calidad del agua en nuestra región? En nuestro entorno, conviven dos subcuencas vitales: la del Cachapoal y la del Tinguiririca, que se unen para formar la cuenca del río Rapel. Estas aguas son el sustento de nuestras vidas, utilizadas para diversas actividades que nos afectan directamente, como el riego agrícola, la generación de energía eléctrica, las operaciones industriales, la minería y el abastecimiento de agua para nuestra comunidad regional.

Según datos del Plan Regional de Recursos Hídricos de la región de O’Higgins (2020 – 2029), del Ministerio de Agricultura, resulta evidente que la agricultura es la principal usuaria de agua, superando el 80% del total consumido. Este hecho nos enfrenta a desafíos sostenibles sobre las prácticas agrícolas regionales. Es crucial que exploremos alternativas más amigables con el entorno, buscando métodos que no solo sean sostenibles, sino también eficientes, con el fin de aliviar la presión que ejercemos sobre nuestros recursos hídricos.

Pero el desafío no se detiene en el uso agrícola. Nuestros humedales, que albergan una diversidad única de seres vivos y desempeñan un papel vital en mantener el equilibrio del agua, se encuentran amenazados. La reducción de los caudales ocasionada por las sequías y la sobreexplotación del agua, junto con la desaparición de humedales para su uso en la agricultura, presentan retos para la integridad de estos ecosistemas, ya que estos escenarios no solo amenazan la supervivencia de la flora y fauna que habitan en ellos, sino también nuestra seguridad hídrica.

El 7 de febrero de este año, se dio un paso crucial en la protección hídrica de nuestra región, el Gobierno Ecológico del Presidente Boric, impulsó la publicación en el Diario Oficial del inicio del proceso para crear el Anteproyecto de la Norma Secundaria de Calidad del Agua de la Cuenca de Rapel. Este anteproyecto abarca la evaluación de variables ambientales, como parámetros físicos, químicos, microbiológicos, orgánicos e inorgánicos, entre otros, en la subcuenca Cachapoal, la Subcuenca Tinguiririca, el Embalse Rapel y el río Rapel hasta su desembocadura.

La relevancia de establecer esta normativa va más allá de proteger el agua para garantizar la supervivencia de los seres vivos que dependen de ella. También busca respaldar los servicios que proporciona todo el ecosistema de la cuenca (como la depuración natural del agua, la regulación de los ciclos hídricos, la provisión de hábitats para la biodiversidad local, etc). Estas regulaciones no se centran exclusivamente en asegurar la calidad del agua para un uso específico, sino en mantener un sistema integral que promueva la salud, el equilibrio ecosistémico y su entorno.

Este instrumento llega en un momento oportuno, el cambio climático está modificando los patrones de precipitación y aumentando la frecuencia de eventos extremos, como sequías e inundaciones, Esta situación está ejerciendo una presión aún mayor sobre los recursos hídricos de nuestra región.

Frente a esta realidad, es urgente tomar medidas concretas para proteger y gestionar de manera sostenible nuestra preciada agua. Esto implica estrategias que promuevan la conservación de nuestros humedales, implementar prácticas agrícolas más eficientes, fomentar la reutilización y reciclaje del agua, y adoptar políticas de gestión integrada de cuencas que consideren la variable climática.

El Día Mundial del Agua no solo debería ser una fecha para reflexionar, sino también para tomar acción. Los esfuerzos deben ser tripartitos entre el Estado, el sector privado y la ciudadanía en general, para garantizar que las nuevas generaciones puedan disfrutar de un acceso seguro y sostenible al agua. Es hora de cuidar nuestra hidrografía regional, por eso: ¡Cuidemos el agua, cuidemos la vida!

 

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