Bombardeos rusos dejan al menos 43 muertos en Siria, según ONG

El régimen de Bashar al Asad y su aliado ruso han intensificado sus bombardeos en Idlib desde finales de abril, a pesar de un acuerdo que pretendía evitar una mayor escalada de violencia en la región.Damasco, 22 de Julio de 2019.- Al menos 37 personas murieron este lunes  en bombardeos rusos contra un mercado en la provincia de Idlib, según la ONG Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

Los bombardeos de este lunes provocaron además 100 heridos, según la ONG.
En total, los bombardeos rusos y del régimen sirio mataron a por lo menos 43 personas.

El régimen de Bashar al Asad y su aliado ruso han intensificado desde fines de abril sus bombardeos en Idlib (noroeste de Siria) y otras áreas, como Alepo, Hama y Lataquia.

Idlib está fuera del control de Damasco y permanece en manos de los yihadistas del grupo Hayat Tahrir al Sham (HTS, exrama siria de Al Qaida). Además, otras facciones rebeldes y yihadistas están allí presentes.

El observatorio, que cuenta con una amplia red de fuentes en Siria, determina a los autores de los bombardeos de acuerdo al tipo de aviones utilizados, el lugar del ataque, rutas de vuelo y municiones utilizadas.
Rusia desmintió haber bombardeado el área y negó acusaciones de los Cascos Blancos, organización de socorristas que opera en la zona rebelde.

Más de 650 civiles han muerto en casi tres meses, según el observatorio
En otros ataques que también tuvieron lugar este lunes, siete civiles, entre ellos dos niños, murieron al caer cohetes en una aldea controlada por el régimen en la provincia norteña de Hama, informaron medios estatales.

El domingo, también en la región de Idlib, 18 civiles, incluidos siete niños, murieron en ataques aéreos imputados sobre todo al régimen, pero también a su aliado ruso, de acuerdo al observatorio.
Esta organización afirma que más de 650 civiles han muerto en casi tres meses.

Acuerdo para desmilitarización no se cumple
Este recrudecimiento de la violencia tiene lugar pese al acuerdo alcanzado en septiembre de 2018 entre Rusia y Turquía, que apoya a algunos grupos rebeldes, cuyo objetivo era precisamente evitar una ofensiva de gran envergadura de Damasco contra Idlib.

La iniciativa preveía una «zona desmilitarizada» que separase los territorios bajo control de yihadistas y rebeldes de las áreas adyacentes dominadas por Damasco.

Sin embargo, la ONU señala actualmente a esta «zona de distensión” como una de las «más peligrosas del mundo», y pide un cese el fuego «para poner término a esta tragedia».



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