Editorial: Venezuela “Entre la razón del derecho y la fuerza del poder”

Un país ubicado estratégicamente, rico en recursos naturales, con vastas reservas de petroleo, se sume en una profunda crisis, que ha obligado al pueblo a salir a las calles.

Fue un 23 de enero de 1958 en que el pueblo venezolano salió a las calles para derrocar al dictador de entonces el general Marcos Pérez Jiménez, tras cinco años de duro gobierno en el que la situación del país en ese momento era muy parecida a la actual.

Una gran polarización, presos políticos, torturas, hambre y pobreza, los elementos de entonces y de hoy. Claro esta vez la dictadura es de un claro tinte de izquierda, liderada por Nicolás Maduro. Una figura del chavismo que escaló posiciones desde simple dirigente sindical hasta ministro y en 2012 como vice presidente de la república, días antes de la muerte de Chávez.

Maduro llevó al país a la peor crisis de la historia, Venezuela ha enfrentado una grave crisis social, económica y política, con un aumento de la delincuencia, la inflación, la pobreza y el hambre.

La escasez en Venezuela y la disminución de los estándares de vida se tradujo en la aparición de protestas en todo el país a partir de abril de 2014, provocando un descenso rápido y progresivo en la popularidad de Maduro,​ pérdida de popularidad que se vio consolidada con la victoria opositora en las elecciones parlamentarias de 2015, y el inicio de un proceso para revocar el mandato de Maduro a través de referéndum, aunque Maduro todavía concentra el poder político a través de otros órganos en manos del oficialismo, como el Tribunal Supremo de Justicia y el Poder Electoral, así como las Fuerzas Armadas.

Y son las fuerzas armadas su principal soporte hoy, son ellos los únicos que pueden negociar con la oposición y llegar a un acuerdo para una transición pacífica.

Pero, este 23 de enero surgió la figura de Juan Guaidió, presidente de la Asamblea Nacional, como el primer opositor al régimen que da un paso más allá, asumió como “Presidente encargado”, como lo ordena la constitución, ya que hay consenso en que la reelección de Maduro para un nuevo período tras las elecciones de 2018, fue manipulada, se llevó a cabo sin las mínimas garantías democráticas y fue controlada por los estamentos designados por el propio Maduro.

Guadió logró un amplio reconocimiento internacional, Estados Unidos, Canadá, el Grupo de Rio, Brasil, la Unión Europea, lo que le entrega por primera vez al país una vía de solución al conflicto.

Pero por otra parte, los intereses económicos de Rusia, China y Turqia, le pueden dar un poco más de vida a Maduro, no hay que olvidar que olvidar que la política y los negocios siempre están por sobre los derechos del pueblo.

El camino ya está señalado, luego de la victoria electoral de Chávez en 2012, su delicado estado de salud le impidió tomar posesión del cargo el 10 de enero como lo ordena el Artículo 231 de la Constitución, sin embargo este siguió gobernando hasta su fallecimiento ocurrido el 5 de marzo de 2013.  Al morir Chávez, Maduro asumió tres días después la jefatura de Estado y de Gobierno como «presidente encargado de Venezuela» hasta la celebración de elecciones presidenciales.

No hay vuelta atrás, Maduro recibió el poder como “presidente encargado” y en un futuro cercano será depuesto por quien ostenta el mismo cargo hoy, Juan Guadió.



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