Editorial: Abusos sexuales en la Iglesia, No mirar para el lado, nunca más?

Este viernes el Papa Francisco reconoció que la Iglesia Católica al momento de tratar los abusos de menores ha fallado y cometido muchos errores, y como parte de este mea culpa llama a los ofensores a entregarse a la “justicia humana y  a prepararse para la “Justicia divina”.

Sin lugar a dudas, la Iglesia no tiene más camino que reconocer que ha fallado, una iglesia de hombres que ha estado atenta para socorrer a los agresores y no a las víctimas, cubriendo con su manto, todos los delitos que hoy son ampliamente conocidos por toda la comunidad  y no existe alguna forma en que la “justicia divina”, invocada durante siglos por la propia iglesia, para hacer prevalecer no sólo ideas de fe sobre otros, también para adquirir posición y riqueza,  les libere de este trance. Una iglesia que por siglos ha defendido su verdad,  a costa de sangre, de miles que en algún momento levantaron la voz para denunciar sus abusos, y también de miles que sucumbieron sólo por alguna actitud que los convirtió en sospechosos.

Pero hoy, los sospechosos son ellos, la alta curia vaticana, que no tuvo pudor en ocultar abusos durante muchos años. El discurso de la curia es que no escatimará en esfuerzos en hacer todo lo que sea necesario para llevar ante la Justicia a quien haya cometido estos crímenes, un discurso que rebota contra el gran muro de sufrimientos de miles de víctimas en todo el mundo. Les creerán ellos hoy?.

Reconocen que  habían cometido graves errores en el pasado, pero prometen convertirlos en “oportunidades para eliminar este flagelo” tanto de la Iglesia como de la sociedad en general. Es un desafío sin dudas muy difícil de llevar a puerto, remover autoridades y conseguir sustitutos creíbles que sean aceptados por los fieles es una tarea casi imposible.

Se atribuyen a la irresponsabilidad, incredulidad, falta de entrenamiento, inexperiencia o falta de visión espiritual y humana,  el que muchos casos no hayan sido atendidos con prontitud y diligencia,  muchos de esos sacerdotes, obispos e incluso cardenales, hoy siguen en sus puestos, por eso que suena muy débil el deseo papal de que “Eso nunca debe volver a suceder”, sólo sería posible con una intervención divina que al menos por los próximos siglos no está agendada.

En febrero próximo el Papa Francisco ha convocado al Vaticano a los jefes de 110 conferencias episcopales y decenas de expertos y líderes de órdenes religiosas para una reunión extraordinaria sobre la crisis de abusos sexuales, veremos cuales son las conclusiones, que de seguro serán reservadas en un primer momento, por que las explicaciones no son discutidas con los que creen, son discutidas entre iguales, sin distinción de nacionalidades o tiempo de permanencia en el clero, pero quien debe hacer la diferencia la “justicia divina”que seguro de existir tendrá mucho trabajo para determinar a las verdaderos culpables, aquellos que han traicionado su propia fe y han profanado la de miles en todo el mundo.



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