Consejo de Seguridad pide paralizar toda operación militar en Libia

Desde instancias como el G7, la Unión Africana o la Liga Árabe llegan también pedidos para que el gobierno paralelo de Jalifa Haftar detenga sus tropas en su avance sobre la capital Trípoli.Nueva York, 06 de Abril de 2019.- El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas pidió el viernes a las fuerzas libias comandadas por Jalifa Haftar que detengan su avance hacia la capital Trípoli, advirtiendo que el movimiento militar estaba poniendo en riesgo la estabilidad de Libia. La resolución del Consejo subraya la obligación que establece el derecho internacional de proteger a los civiles y al personal de las propias Naciones Unidas.

Haftar, el mariscal del autoproclamado Ejército Nacional Libio (ENL), lanzó una ofensiva el jueves para tomar la capital, en manos de un gobierno de unidad respaldado por la ONU y una serie de milicias. El Consejo llamó “a las fuerzas del ENL a detener todos los movimientos militares”, dijo a los periodistas y luego de una reunión a puerta cerrada el embajador alemán Christoph Heusgen, quien ocupa la presidencia de turno del organismo de Naciones Unidas.

“Los miembros del Consejo de Seguridad expresaron su profunda preocupación por la actividad militar cerca de Trípoli, que pone en peligro la estabilidad y las perspectivas de la mediación de la ONU y una solución política integral a la crisis”, dijo. El Consejo respaldó por unanimidad el llamado a Haftar, incluida Rusia, que apoya al mariscal y que le había reiterado hoy mismo su apoyo.

Mensajes similares desde el G7 y otras instancias
Los choques armados estallaron el viernes temprano al sur de Trípoli entre una alianza progobierno y fuerzas leales a Haftar, lo que generó temores de un posible asalto a la ciudad. El Consejo expresó su intención de “hacer rendir cuentas a los responsables de nuevos conflictos”, dijo Heusgen.

Los ministros de Defensa del G7, reunidos en la localidad francesa de Saint-Malo, llamaron también a detener todas las operaciones militares en Libia. Reunidos allí para una cena oficial preparatoria de la cumbre del grupo de Biarritz en agosto, diplomáticos de Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, el Reino Unido y Estados Unidos dijeron que las operaciones “obstaculizan las perspectivas del proceso político liderado por la ONU, que pone a los civiles en peligro y prolonga el sufrimiento del pueblo libio”, al tiempo que expresaron su “firme creencia” en que “no hay una solución militar al conflicto libio”. Desde la Unión Africana o la Liga Árabe también llegaron llamamientos para una “desescalación” y una búsqueda dialogada y pacífica de una solución al conflicto libio.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, quien se reunió anteriormente con Haftar en Bengasi, dijo que esperaba que se pudiera evitar una “confrontación sangrienta”. Guterres estaba en Libia para impulsar un acuerdo político sobre la celebración de elecciones cuando Hafter dio la orden a sus fuerzas para avanzar en Trípoli. El enviado de la ONU, Ghassan Salame, para quien “no puede haber una solución militar al conflicto” en que está sumido el país desde la caída del dictador Gadafi, le dijo al Consejo que Haftar le dejó claro a Guterres que no tenía intención de detener su campaña para tomar la capital, según diplomáticos.



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