Decenas de muertos en estampida durante fiesta religiosa de Ashura en Irak

Una estampida ante el mausoleo del imán Husein en Kerbala, Irak, dejó decenas de muertos y heridos durante la festividad de Ashura, la principal celebración de los chiíes.

Kerbala, 10 de Septiembre de 2019.- Un río incontrolable de miles de devotos chiíes se llevó por delante las vidas de al menos 31 personas y causó cerca de un centenar de heridos. Los chíies -mayoritarios en Irak, pero apenas un 10 % de la población musulmana mundial- conmemoran con esta festividad la muerte de Husein, uno de los doce imanes sagrados para esta rama del islam, durante una batalla en el año 680 d.C., a manos de las tropas del califa omeya Yazid, líder de los suníes.

Al filo del mediodía, durante uno de los ritos principales, algunas personas cayeron al suelo mientras miles y miles de fieles llegaban a la puerta de Al Rayaa (Esperanza), una de las que da acceso al mausoleo, explicó a Efe el teniente coronel Akram al Saadi, de la Comandancia de Policía local.

Peregrinos de Irán, Afganistán, Pakistán, India, Kuwait, Siria y el Líbano
La multitud y su ferviente deseo de completar el rito provocó entonces una avalancha humana. Según Al Saadi, los responsables de la seguridad en la entrada del edificio habían desplegado una cadena humana para evitar incidentes de este tipo, pero la aglomeración era tal que la barrera se rompió. Eran decenas de miles de personas, muchas iraquíes y también otras llegadas de lugares como Afganistán, Pakistán, la India, Kuwait, Siria o el Líbano. Kerbala estaba preparada para eventualidades de seguridad, quizás temiendo atentados de grupos yihadistas que consideran a los chiíes “infieles”.

En los últimos años, se han producido decenas de ataques contra peregrinos que se dirigían a pie hacia Kerbala, que regresaban de allí tras conmemorar la Ashura o que simplemente participaban en otras celebraciones relacionadas con la muerte de Husein.

Bofetadas y autoflagelación
Uno de los de mayor envergadura ocurrió en la propia ciudad santa en febrero de 2010, cuando un atentado causó una veintena de muertos y 117 heridos. Ni el despliegue hoy de efectivos del Ejército, la Policía, las Fuerzas Aéreas y la milicia progubernamental y proiraní Multitud Popular, ni la prohibición de volar drones sobre el mausoleo, ni las restricciones al movimiento de vehículos en la ciudad pudo evitar estas muertes. De los cerca de un centenar de heridos, hay una decena en estado grave, indicó en un comunicado el Ministerio de Salud iraquí. El balance de muertos podría aumentar en las próximas horas, ya que se trata de una cifra preliminar, señaló el departamento.
Muchos llevan la festividad más allá de los cánticos religiosos y las procesiones para propinarse bofetadas y golpearse en el pecho, en una muestra de tristeza por el fallecimiento de uno de los doce imanes sagrados tras resistir durante diez días la ofensiva del califa omeya.

Algunos se flagelan en la espalda con cadenas de hierro o en la cabeza con utensilios afilados, dejando regueros y charcos de sangre en aceras y plazas, la imagen más extendida de la festividad. “Nuestra participación hoy en la Ashura es para rechazar la injusticia a la que fue expuesta el imán Husein y a todas las injusticias que sufre el pueblo iraquí, además de la escasez de todos los servicios”, declaró a Efe Ihsen Naser, un joven de 19 años.



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