Editorial: Continúan movilizaciones en busca de cambios estructurales al sistema

Ya son 21 días de enconadas jornadas de protestas en nuestro país. Las protestas que piden cambios estructurales al sistema que nos rige, se han realizado la mayoría de las veces con demostraciones pacíficas del descontento.

Pero, este estallido social ha desnudado realidades difíciles de soslayar. Por un lado las organizaciones ciudadanas que han sido quienes han puesto sobre la mesa los grandes temas que motivan estas manifestaciones, pensiones, salud, costo del transporte, con mayor o menor fuerza, el cobro excesivo y abusivo del tag, el acceso y oportunidad en la atención de salud y el costo de los medicamentos, el aumento de las pensiones, y el cambio de Constitución, entre otras demandas.

Por otro lado, un Gobierno que hasta el día de hoy no ha sabido, o no ha querido dar respuestas a las demandas de la población. Que ha insistido en una agenda social que ha sido considerada abiertamente por los sectores movilizados como insuficiente. Que ha respondido, con el uso de la fuerza pública para reprimir, en muchos casos de manera excesiva, manifestaciones pacíficas.

Lo que ha marcado la agenda con una serie de denuncias de que no se han respetado los derechos humanos por parte de las fuerza de orden. Las denuncias efectuadas por el INDH marcan un antes y un después en el análisis de la respuesta del Gobierno, que no ha dudado en apoyar firmemente el desempeño de carabineros.

Surgen dudas de las reales capacidades de carabineros para controlar de manera eficiente los desmanes ocasionados por descolgados y el lumpen, que se han dedicado sin ningún tipo de justificación a saquear y destruir, se han visto superados, y su respuesta se limita al uso de armas no letales disuasivas, lo que ha sido cuestionado por si su uso ha sido con apego a los protocolos determinados y con el criterio apropiado, y que en muchos casos ha terminado con miles de civiles, incluyendo menores de edad heridos. Se necesita también observar con mayor detención los protocolos policiales, así como el funcionamiento del mando y la responsabilidad de la autoridad civil sobre esas actuaciones.

Chile requiere cambios y de eso a nadie le cabe duda, pero el Gobierno se niega a asumir la iniciativa en estos, es cierto que el Presidente Piñera asumió el poder con una gran cantidad de votos, y cada día hay más duda sobre de si mantiene su determinación en no escuchar las demandas, podrá terminar su período, las encuestas muestran que sólo posee un 13% de apoyo, y una gran mayoría de más del 65%, rechaza hoy su gestión, ese es el punto de inflexión, como un gobierno que no cree en otro sistema que no sea el actual, va a flexibilizar posturas ideológicas y va ir más allá hacia los cambios que pide la ciudadanía, y además podrá controlar de manera eficiente el orden público, sin que existen denuncias por violaciones a los derechos humanos.

Pero, hasta que punto podrá el país resistir más días con protestas, con vandalismo, con deterioro de la actividad del comercio. Hasta que punto podrán miles de ciudadanos que ya antes del estallido se demoraban casi dos horas en el trayecto hacia sus trabajos y hoy deben sumarle una hora o más, al mismo trayecto, con mucho riesgo e incertidumbre, podrán resistir.

La ciudadanía necesita respuestas más rápido, mucho más diálogo, más abierto y con la participación de todos los actores nacionales. Se debe responder urgentemente con un apoyo decidido al proceso constituyente para lograr soluciones de fondo y mientras avanzar en soluciones de corto plazo para las demandas ciudadanas más urgentes. El presidente no puede extremar su postura y esperar una mayor radicalización de las movilizaciones, para empezar a actuar de manera más abierta, se necesita mayor proactividad, para no llegar “una vez más tarde”.



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