A 30 años del plebiscito que sacó a Pinochet: las dos caras del triunfo del “No”

El plebiscito que marcó el fin de la dictadura en Chile fue también la legitimación del sistema impulsado por el régimen militar. Un triunfo con dos caras, que expertos analizan tres décadas después.

Por Victoria Dannemann

Santiago, 05 de Octubre de 2018.- El 5 de octubre de 1988, Chile puso fin en las urnas a una dictadura que se prolongaba ya por más de 15 años. La opción “Sí”, que significaba la continuidad del general Augusto Pinochet en el poder por otros ocho años obtuvo un 44%. El “No”, casi un 56%.

La comunidad internacional celebraba el inédito triunfo que marcaba una salida pacífica a un régimen dictatorial y que dio inicio al período conocido como transición a la democracia. En las elecciones presidenciales, un año más tarde, el demócrata cristiano Patricio Aywin, candidato de la opositora Concertación de Partidos por la Democracia, vencía con holgura, dando inicio a 20 años de gobierno de la coalición de centro-izquierda.

“El triunfo del No es un hito remarcable en la historia de Chile, porque se logra sacar a un dictador muy poderoso y brutal a través de las urnas. En esa época, un diario tituló ‘Le ganamos la batalla con un lápiz’, que demuestra muy bien ese sentimiento de terminar con una dictadura de manera pacífica a través de una votación. Un logro muy importante, bastante único”, destaca el historiador alemán Stephan Ruderer, de la Universidad de Münster.

La jornada es recordada por una participación récord, de más del 97% de los votantes inscritos. Por primera vez hubo propaganda política televisada en Chile, lo que el “No” supo aprovechar en forma creativa e inteligente. Junto con presentar testimonios de los crímenes de la dictadura, contó con figuras del mundo del arte y la cultura, también internacionales, y un mensaje positivo con el lema ‘La alegría ya viene’. En contraste, la opción “Sí” ensalzaba los logros económicos de Pinochet y sembraba el terror ante un eventual regreso de la izquierda al poder.

Bajo las reglas del dictador
Durante la década del 80, las huelgas y protestas de la oposición se intensificaron, pero Pinochet parecía inamovible. Ir a plebiscito fue parte de las reglas del juego y del itinerario fijado por el propio dictador en su Constitución de 1980.

“Pactar con la dictadura fue una cuestión de realismo. El tiempo y la historia demostraron que no había otra alternativa. Sectores que estaban dispuestos a jugarse por la vía insurreccional o armada no tuvieron la capacidad de hacerlo”, afirma el historiador chileno Julio Pinto, de la Universidad de Santiago. Recordemos el fallido atentado a Pinochet en 1986.

“Esta era la última oportunidad de la oposición democrática, una que le daba la dictadura misma”, dice Ruderer. Sin subestimar el triunfo del “No” ni la importancia de evitar un enfrentamiento armado, con las fracturas que conlleva, los expertos coniciden en que la oposición asumió una serie de condiciones o amarres con que el régimen militar quería consolidar su institucionalidad, con consecuencias para el proceso democrático que vendría.



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