Fiscalía realiza incautación de archivos del Tribunal Eclesiástico de Santiago y el obispado de Rancagua

La decisión de la Fiscalía de allanar la sede del Tribunal Eclesiástico de Santiago y el obispado de Rancagua se tomó luego de que la Iglesia se negara a entregar información requerida sobre casos de abusos sexuales.

Santiago, 13 de Junio de 2018.- La Fiscalía chilena allanó este miércoles la sede del Tribunal Eclesiástico de Santiago y el obispado de la ciudad de Rancagua, capital de la región de O’Higgins, donde son investigados al menos 14 sacerdotes por presuntos abusos sexuales contra menores de edad y jóvenes.

A fines del pasado mes de mayo, el fiscal Sergio Pérez Nova requirió al obispo de Rancagua, Alejandro Goic, que remitiera el total de las investigaciones realizadas en esa diócesis desde el año 2003 con respecto a la vulneración a la integridad e indemnidad sexual de menores de edad. El requerimiento de Sergio Pérez se sustentaba en que el abuso sexual de menores no es solo un delito canónico, sino civil. El obispo reponsable permitió solo la entrega de datos a la Fiscalía en un par de casos, lo que finalmente llevó al organismo a llevar a cabo la acción de hoy.

“Nadie está al margen de la ley”
Las diligencias comenzaron en el obispado de Rancagua, hasta donde llegaron agentes de Carabineros y el fiscal Sergio Pérez con una orden de entrada y registro emitida por el Tribunal de Garantía de la localidad de Pichilemu, que investiga las denuncias contra los curas de la zona.

Paralelamente, un trámite similar se realizó en el Tribunal Eclesiástico de Santiago. “Nadie está al margen de la ley”, declaró Emiliano Arias, uno de los fiscales a cargo de las diligencias. “Se trata de delitos sexuales cometidos contra menores de edad. En este caso, es importante destacar que aquí existe acción penal pública (…) no necesito una denuncia de la persona, como podría ser un delito sexual contra un mayor de edad”, explicó.

Comisión para recopilar testimonios
El procedimiento se realiza en medio de la visita que iniciaron el martes el arzobispo de Malta, Charles Scicluna, y el sacerdote español, Jordi Bertomeu, enviados del papa Francisco por segunda vez a Chile para recoger más testimonios sobre abusos cometidos por miembros de la Iglesia, entre otras actividades.

Ambos arribaron un día después de que el sumo pontífice aceptara la renuncia de tres obispos, entre ellos el cuestionado Juan Barros, denunciado por víctimas como presunto encubridor del sacerdote Fernando Karadima, acusado de abusos sexuales contra menores. Durante su permanencia de ochos días en Chile, país que ya visitaron en febrero pasado, ambos prelados escucharán testimonios de afectados por miembros de la Iglesia católica.

Además, entre este jueves y el domingo visitarán la diócesis de Osorno, ubicada en el sur del país, que dirigía Barros, un obispo nombrado en 2015 por el pontífice, pero severamente cuestionado por laicos de la zona debido a sus vínculos con Karadima. Además de Barros, el papa Francisco aceptó las renuncias de los obispos Cristian Caro y Gonzalo Duarte.

Hasta la decisión papal, los tres prelados formaban parte de la Conferencia Episcopal de Chile, de 33 obispos, que en mayo pasado ofreció al papa su renuncia en bloque a sus cargos tras un encuentro en el Vaticano, donde sostuvieron una reunión de tres días para abordar los abusos a menores cometidos por Karadima. Fernando Karadima, de 81 años, fue sancionado en 2011 por la Santa Sede a un retiro de por vida de sus funciones por delitos ocurridos entre 1980 y 1995, según estableció la Justicia chilena, que no pudo aplicarle ningún castigo, pues los hechos ya habían prescrito.

 

 



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