Opinión: Apuesta en materias de Alcaldes 2016, por Pepe Auth

Valparaíso, 20 de Septiembre de 2016.-

pepe-auth-2009Si en materia de Concejales pronosticamos una cómoda victoria electoral de la Nueva Mayoría sobre Chile Vamos con algo más de 500 mil votos de diferencia, en la papeleta de Alcaldes la disputa es bastante más estrecha y pronosticamos que la distancia se reduce a menos de 100 mil votos de ventaja de la Nueva Mayoría, Ello, debido particularmente a la existencia de más candidatos salidos del bloque y disputando su electorado, como consecuencia de la decisión de la coalición de centroizquierda de no realizar elecciones primarias en todas las comunas donde hubiera más de un aspirante con fundamentos y en ninguna comuna donde había alcalde de un partido de la Nueva Mayoría. Lo mismo hizo Chile Vamos y también le afecta, aunque algo menos pues la disputa de liderazgos en ella es menor.

Si consideramos unos 180 mil votos blancos y nulos, estamos previendo un 37,5% aprox. de participación en la próxima elección de Alcaldes, casi 6 puntos porcentuales menos que en 2012.

La Nueva Mayoría reduce su votación bastante más que Chile Vamos pero la supera por 1,9 puntos porcentuales, 97.618 votos. La caída de la coalición de Gobierno tiene su correlato en el alza significativa de la votación porcentual de las fuerzas no alineadas, particularmente de las candidaturas independientes, buena parte de ellas salida de sus filas.

Chile Vamos resiste mejor y sólo pierde décimas de su votación porcentual. Tiene mucho menos alcaldías que defender y se ve menos afectada por candidaturas independientes y de otras listas, pues sólo unas pocas provienen de su mundo e interpelan a sus electores.

Los únicos que aumentan su votación son los candidatos no alineados, que aumentan en cantidad y significación. La decisión de ambas coaliciones de multiplicar los elencos de concejales provocó una reducción significativa de candidatos a concejal por fuera de las coaliciones pero también desalineó una proporción mayor de éstos con sus candidaturas a Alcalde.

Las elecciones de Alcaldes tienen similar comportamiento al de las mareas. Cuando una coalición avanza significativamente y aumenta su contingente de alcaldes en una elección, a la siguiente retrocede casi inexorablemente.

Eso viene ocurriendo desde que se separó la papeleta de alcaldes de la de concejales. En 2004 la Alianza perdió parte de lo que había conquistado el 2000 en una exitosa elección, el 2008 fue la Concertación la que no pudo defender con éxito todo lo avanzado en materia de alcaldes en la elección del 2004, y el 2012 nuevamente fue la coalición de derecha la que no logró mantener lo conseguido en la exitosa elección previa. Ocurre que si una coalición enfrenta una elección con 200 alcaldes y la otra con 100, basta que ambas tengan la misma proporción de éxito en defender sus alcaldías para que la primera retroceda en beneficio de la segunda.

Este fenómeno se verifica amortiguado porque en parte no despreciable de las comunas la competencia ya no se verifica entre las 2 coaliciones sino que es más diversificada, y en algunas la competencia es entre 2 candidaturas de la centroizquierda o en otras son 2 personeros del mundo de derecha las que están disputando la alcaldía.

La NM se abstuvo de participar en 9 de las 345 comunas de Chile, entre las que se cuentan Providencia, San Felipe e Illapel, además de Hijuelas, Renaico, Lolol, Isla de Pascua, Juan Fernández y Torres del Paine.

Chile Vamos no participa en la disputa de la alcaldía en 17 comunas. Al igual que la Nueva Mayoría, no lo hace en Illapel y Lolol. Pero tampoco presenta candidatos en Ovalle, Quintero, Salamanca, Chañaral y Diego de Almagro, Peumo y Navidad, Trehuaco y Alto Biobio, Canela y Cabildo, Sierra Gorda, Alhue, Dalcahue y Santa María, donde el Alcalde de la Nueva Mayoría tiene el récor nacional de votación en 2008 y 2012 y ahora no tendrá ninguna competencia, por lo que tiene asegurado la mantención del récor.

Llama la atención que tanto en la NM como en Chile Vamos aumentan sensiblemente las candidaturas independientes, aunque se trata en su mayoría de alcaldes y candidatos vinculados a partidos que se desafiliaron por desconfianza en sus directivas para asegurarse que podrían ser candidatos. En el caso de la UDI, sí, hubo un movimiento activo de desafiliación en su bancada de alcaldes después del estallido del caso Penta.

Casi todos estos independientes en ambas coaliciones son atribuidos y contabilizados como propios por los diferentes partidos el día de la elección, aunque son formalmente independientes.

El dato de la proporción del electorado gobernado por las distintas coaliciones y partidos es por supuesto más relevante que el número de alcaldes, pues no tiene la misma relevancia e impacto gobernar una comuna de 300 mil, 30 mil o 3 mil electores.

Si estas cifras resultan ser ajustadas a la realidad del 23 de octubre, la candidatura presidencial de Chile Vamos enfrentará en condiciones de inferioridad a la de la centroizquierda en materia de soporte local. Los alcaldes son muy importantes en las campañas presidenciales, particularmente porque éstas ocurren sólo un año después de haberse revalidado ante la ciudadanía. Habrá que ver cómo se alinean los 39 alcaldes independientes fuera de pacto que gobiernan 10,5% del electorado, pues serán decisivos o bien para equilibrar el sostén local de ambas alianzas o para inclinarlo más todavía en favor de la Nueva Mayoría.

De cualquier manera, las dos principales coaliciones van a tener razones para celebrar. Chile Vamos porque redujo la brecha que había sido grande tanto en votos como en alcaldes respecto de la Nueva Mayoría en la elección anterior, y ésta porque le habrá ganado a Chile Vamos no sólo en votos para concejales y número de éstos, sino también en votos para alcalde, cantidad de éstos y seguirá gobernando significativamente más electores que la derecha. También podrán celebrar los no alineados, porque el 13% de los alcaldes tiene esa condición y gobiernan la décima parte del país electoral, conformando una fuerza que podría ser el fiel de la balanza.

Por lo mismo, esta elección municipal no se convertirá como las anteriores desde 2004 en un acontecimiento de impacto desequilibrante en la disposición con que el país entra a la decisión presidencial.

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